El 29 y 30 de octubre, Bucaramanga será sede por primera vez en los 71 años de historia del gremio del Congreso Nacional de Hotelería, un encuentro que reúne a todo el sector hotelero del país y que llega respaldado por la Cámara de Comercio de Bucaramanga, la Gobernación de Santander y la Alcaldía. Es una noticia puntual, pero también una buena excusa para pensar en algo más amplio: cuando alguien dice que va a "conocer Santander", en realidad puede estar hablando de dos experiencias muy distintas. Una es la ciudad, con sus hoteles y su vida urbana. La otra está a menos de una hora de distancia, sobre el agua.
Lo que ofrece quedarse en la ciudad
Un hotel en Bucaramanga tiene sentido para quien llega por trabajo, por un evento como este congreso o simplemente por un fin de semana corto. Es cómodo, queda cerca de restaurantes y de la vida cultural de la ciudad, y se reserva en minutos desde cualquier plataforma. Para turismo de negocios, visitas familiares puntuales o escapadas de un par de días, suele ser la opción más práctica, y es justo el tipo de experiencia que el sector hotelero quiere mostrarle al resto del país durante el congreso de finales de octubre.
Lo que ofrece quedarse junto al agua
La otra cara de Santander queda a unos 50 minutos de la ciudad, sobre el Embalse de Topocoro, conocido en la región como "el mar de Santander". Ahí el plan cambia por completo: kayak, paddleboard, jet ski y wakeboard sobre el mismo espejo de agua, una cascada natural cerca del camino, senderos para cabalgata y rutas de cuatrimoto entre bosque nativo. No es una experiencia de habitación de hotel ni de agenda apretada, es un día completo al aire libre, y es la razón por la que cada vez más familias de Bucaramanga organizan su fin de semana alrededor del embalse en lugar de quedarse en la ciudad.
No tienes que elegir solo una vez
La mayoría de los visitantes elige entre una cosa u otra cada vez que viajan: una habitación de hotel o un día junto al agua. Pero para quien ya sabe que prefiere el segundo plan, existe una tercera opción, tener un lugar propio junto al embalse en lugar de reservarlo de nuevo cada vez. Es el caso de Altos de Yariguíes Country Club, un proyecto de 138 lotes residenciales sobre la orilla del Embalse de Topocoro, a 50 minutos de Bucaramanga por la vía antigua a Barrancabermeja. Cada lote se entrega con escritura y matrícula inmobiliaria independiente, la financiación es directa con el desarrollador, sin bancos de por medio, y la zona social, con piscina panorámica frente al embalse, bar social, senderos ecológicos entre bosque nativo y parque de mascotas, ya está construida, a solo 500 metros de los juegos náuticos del embalse. La casa modelo también está terminada y se puede recorrer en persona, sin depender de un render.
Mientras el país pone los ojos en Bucaramanga por su industria hotelera, vale la pena recordar que a pocos minutos de la ciudad hay otra forma de vivir Santander: no de paso, en una habitación que se vacía al final del fin de semana, sino en un lugar que sigue siendo tuyo todo el año.