Cuando alguien empieza a pensar en su retiro en Colombia, la primera pregunta casi siempre es sobre el fondo de pensión: cuánto va a rendir, a qué edad se puede pensionar, si el monto va a alcanzar. Pero hay una segunda pregunta que cada vez más personas se hacen, sobre todo quienes ya llevan años ahorrando: ¿tiene sentido sumar a ese ahorro un activo tangible, algo que se pueda visitar, usar y heredar, además del dinero que está guardado en un fondo? Esto no es asesoría financiera ni una fórmula única para todos, pero sí hay preguntas concretas que vale la pena hacerse antes de decidir, sin importar en qué activo estés pensando ni en qué región del país.
Antes de sumarlo a tu plan: qué preguntar sobre el título
La primera pregunta, siempre, es sobre el papel: ¿el activo tiene un título propio e independiente, o depende de un título compartido con otros predios, o de trámites que se resuelven más adelante? En Colombia, la matrícula inmobiliaria es el registro que identifica jurídicamente un predio, y no todos los proyectos la entregan de forma independiente desde el primer día. La segunda pregunta es igual de simple: ¿puedo visitarlo hoy, caminarlo, ver con mis propios ojos lo que estoy comprando, o solo existe por ahora en un plano o un render? Un activo que piensas usar en el retiro, no solo guardar, vale más si puedes evaluarlo en persona antes de decidir. Y la tercera pregunta tiene que ver con quién vende: ¿es el desarrollador directo, o hay varios intermediarios entre tu dinero y el título final? Cada intermediario añade una capa de condiciones que vale la pena entender antes de firmar.
Cómo evaluar la financiación sin depender de un banco
Un crédito hipotecario tradicional no es la única forma de financiar la compra de un activo en Colombia. La financiación directa del desarrollador, donde el comprador negocia el plazo y las condiciones directamente con quien construye y vende, es una figura legítima y cada vez más común en proyectos de tierra. Antes de comprometerte, vale la pena preguntar por escrito cuántas etapas tiene el plan de pagos, qué porcentaje del valor total se puede financiar y por cuánto tiempo, y desde qué monto se puede reservar el activo mientras terminas de decidir. Estas preguntas aplican sin importar el proyecto, y las respuestas claras, por escrito, son la diferencia entre una decisión informada y un salto de fe.
Un ejemplo concreto: Altos de Yariguíes Country Club
Estas tres preguntas, sobre el título, la posibilidad de visitarlo y la forma de financiación, son las que yo mismo me hago con cada proyecto que conozco, y son las que me llevaron a fijarme en Altos de Yariguíes Country Club, frente al Embalse de Topocoro en Santander. Cada una de las 138 parcelas residenciales del proyecto se entrega con escritura y matrícula inmobiliaria independiente, sin depender de si el comprador construye de inmediato o más adelante. La urbanización, vías en placa huella, luz pública con lámparas solares, cableado eléctrico subterráneo y un punto de agua potable con planta propia, ya está construida, así que se puede recorrer en persona antes de decidir, además del tour virtual 360° grabado en el terreno real. Proyecto Girasoles S.A.S. financia directamente a sus compradores, sin bancos: en la Etapa 1 la financiación llega hasta 7 meses, y en la Etapa 2 se puede financiar hasta el 40% del valor del lote a 22 meses, con reserva posible desde $20.000.000 COP. Además, el proyecto se describe como un lugar ideal para alquileres de corto plazo tipo Airbnb, lo que abre la puerta a que el activo también se use mientras llega el momento de disfrutarlo de tiempo completo.
Ningún activo, tangible o no, sustituye una asesoría financiera hecha a tu medida. Pero si estás evaluando diversificar tu ahorro para el retiro con algo que puedas visitar, usar y eventualmente heredar, las mismas tres preguntas de título, posibilidad de visita y forma de financiación te van a servir con cualquier proyecto que consideres, en Topocoro o en cualquier otra parte de Colombia.