Falta todavía para que llegue, pero vale la pena imaginarlo: ¿cómo sería un día cualquiera de tu retiro? No el día de una reunión familiar ni el de una visita especial, sino uno normal, de esos que se repiten casi sin pensarlo. En Altos de Yariguíes Country Club, a orillas del Embalse de Topocoro, ese día tiene una forma bastante concreta, no una fotografía de catálogo.
La mañana empieza despacio
El sol sale sobre el embalse y lo primero que se ve, antes que cualquier pantalla, es el agua. Caminar hasta los senderos ecológicos del proyecto, entre bosque nativo, no exige planear nada: están ahí, a los pies del lote, listos para una vuelta corta antes del café, con el perro de la casa adelante si hace parte de la familia, porque el proyecto también tiene un parque pensado para las mascotas. No hay tráfico que esquivar ni alarma que programar con media hora de más por si acaso: la vía interna está en placa huella, la iluminación pública funciona con lámparas solares desde la noche anterior, y las dos porterías de acceso ya se encargaron de la seguridad mientras dormías.
El mediodía, sin depender de nadie
Hacia el mediodía, la piscina panorámica de la zona social invita a quedarse un rato más de lo previsto, con el bar social a pocos pasos si hay ganas de almorzar algo ligero sin subir al carro, y algún vecino con quien terminar comentando la mañana. Si hoy es día de mostrarle la casa modelo a un nieto o a un amigo que viene de visita, está completamente construida y abierta para recorrerla, con acabados y vistas reales, no en un plano ni en una promesa. Y ese lote, con su escritura y matrícula inmobiliaria independiente a tu nombre, no depende de que nadie más decida nada: es tuyo, como cualquier otra propiedad que ya tienes, solo que esta la disfrutas los fines de semana y, más adelante, la puedes dejar a quien tú elijas.
La tarde se queda, no hay que volver corriendo
Cuando el sol empieza a bajar sobre el embalse, no hay afán de recoger para regresar a la ciudad: el retiro no es un plan de fin de semana, es el lugar donde ya vives. Para llegar a este punto, Proyecto Girasoles financia directamente a sus compradores, sin bancos de por medio, con una reserva posible desde $20.000.000 COP y planes de pago por etapas, una forma de empezar hoy, mientras todavía trabajas, a construir el lugar donde vas a pasar ese día cualquiera dentro de unos años, en lugar de dejarlo para después.
Pensar en el retiro no tiene por qué reducirse a una cifra en un extracto de pensión. A veces ayuda más imaginar el día concreto que ese ahorro está construyendo: una mañana tranquila, un mediodía en la piscina, una tarde que no hay que apurar.