Son las cuatro de la tarde de un viernes y alguien en Bucaramanga cierra el computador. Esta vez no hay plan de fin de semana largo ni reserva de hotel: solo un carro, la familia y la idea de llegar al agua antes de que anochezca. Es una escena hipotética, pero la ruta que sigue es real, y vale la pena contarla paso a paso, porque una de las preguntas que más se hace quien piensa en un lote de descanso es simple: ¿qué tan lejos queda de verdad?
Primero, la salida: la antigua vía a Barrancabermeja
El trayecto desde Bucaramanga hasta Altos de Yariguíes Country Club toma 50 minutos. Se sale por la antigua vía a Barrancabermeja, una ruta conocida que miles de personas recorren cada fin de semana rumbo al embalse. No hay desvíos escondidos ni trochas: se avanza por la vía principal hasta pasar el paradero de La Renta, que funciona como una referencia clara para saber que vas bien.
Después, la parte que más confunde: el pare
Pasado La Renta aparece un pare. La indicación es sencilla: justo después de ese pare, se sigue derecho. Con esa instrucción en la cabeza, el resto del camino casi no necesita navegador. El proyecto tiene dos portones de acceso: el principal, sobre la antigua vía a Barrancabermeja, y uno auxiliar sobre la vía principal. Para quien llega con visitas, o con un grupo de amigos en dos carros, tener dos entradas con control de acceso hace la llegada más ordenada.
Al final, lo que hay alrededor
El proyecto está cerca de una zona comercial y hotelera, así que no estás aislado cuando te hace falta algo. Y a solo 500 metros quedan los juegos náuticos del embalse, el punto desde donde se practica kayak, paddleboard, jet ski y wakeboard sobre las mismas aguas que los santandereanos llaman "el mar de Santander". Dentro del proyecto, las vías ya están en placa huella, el alumbrado público funciona con lámparas solares y el cableado eléctrico va bajo tierra, así que el último tramo se hace sobre infraestructura que ya está construida.
Si la escena de ese viernes te resultó familiar, el siguiente paso es hacer el recorrido una vez con tus propios ojos. Cincuenta minutos se sienten muy distintos cuando los manejas tú que cuando los lees en un mapa.